Encuentra tu lugar en la historia de la justicia de Dios

La Biblia se centra en Dios y en lo que hace a fin de poner al mundo en orden. Sin embargo, la historia no solo se trata de Dios; es Dios con nosotros. Su voluntad es que llevemos adelante la historia. He aquí cuatro pasos para encontrar nuestro lugar en la obra dramática de Dios de llevar justicia a su creación.

1. Empiece a aprender la historia. A menos que conozca la historia tal como la ha contado Dios hasta ahora, la parte que le toca posiblemente sea una mera improvisación alocada. La Biblia es un libro complejo: sesenta y seis libros, con muchos autores, que escriben a lo largo de varios siglos. Solo podrá aprender su historia al leerla de manera profunda y amplia, y permitir que le impregne la imaginación y el corazón. Los que conocen la historia pueden contar mejor el capítulo que sigue.

2. Dedíquese a seguir a Jesús. Él usó una palabra simple para llamar a sus seguidores: “Arrepiéntanse” (Mt. 4:17). La palabra significa simplemente girar. Gire su vida hacia Jesús. Acéptelo como su Señor y Salvador que murió por sus pecados, y le ofrece una vida nueva. La Biblia dice que cuando se une a Jesús, Dios hace una nueva creación (2 Co. 5:17). Se convierte en una nueva clase de criatura llena del Espíritu de Dios y capaz de representar el papel que le toca en la historia.

3. Lleve una vida de justicia. Jesús lo expresó de la manera más simple: Ama a Dios; ama a tu prójimo (Mt. 22:37–40). Estas dos expresiones de amor van de la mano para llevar a la práctica la historia de la justicia de Dios. Uno sigue este amor con Jesús en nosotros, por medio de su Espíritu. Nunca estamos solos.

4. Encuentre a otros que representan la historia de la justicia de Dios. Dios desea que descubramos esta vida a la par de otros, los que forman parte del cuerpo de Cristo, la iglesia. Participe de la obra con ellos al unirse a una comunidad de fe local. Además, existen organizaciones nacionales e internacionales que se especializan en trabajar por la justicia en ciertos rubros problemáticos.